
Muchas veces nos sucede como auditores internos que es complicado encontrar formas de agregar valor en el proceso de auditoría. Para que esto no suceda, podemos analizar al laboratorio a auditar en función de su sistema de gestión y la cultura de calidad presente, representado en 4 zonas.
🔸 Zona 1 - Baja madurez de la cultura de calidad y SGC poco conforme con los requisitos. Aquí la cultura de calidad del laboratorio aún no permite desarrollar las actividades con compromiso y fluidez. El personal generalmente no posee conocimientos sobre la importancia de la calidad y la mejora continua. También existe un SGC el cual no se encuentra correctamente desarrollado incumpliendo las normas implementadas.
✔¿Cómo aportar valor en estos casos?
Describiendo No Conformidades donde el auditado comprenda que es lo que la norma requiere. Explicar el incumplimiento en detalle para que el laboratorio pueda conocer como a partir del hallazgo se puede disparar la mejora continua.
🔸 Zona 2 - Alta madurez de la cultura de calidad y un SGC poco conforme con los requisitos.
En este caso el laboratorio necesita saber cómo implementar un SGC y reconocer posibles mejoras en la implementación. Generalmente es una actividad fácil de llevar a cabo ya que la madurez de la cultura de calidad ayuda a que el sistema pueda implementarse con fluidez.
✔ ¿Cómo aportar valor en estos casos?
Entendiendo el modelo de calidad implementado, buscando la forma de mejorarlo, sin insistir en redefinir documentos o procesos para cumplir la norma.
🔸 Zona 3 - Baja madurez de la cultura de calidad y un SGC conforme con los requisitos.
En estos laboratorios se presenta una característica muy particular, generalmente encontramos una implementación bajo presión o un SGC construido alrededor de los requisitos normativos, lo que resulta en un SGC paralelo, donde lo que está escrito no es lo mismo que se hace en la rutina.
✔ ¿Cómo aportar valor en estos casos?
Aquí el auditor debe incluir en el SGC las actividades diarias, mientras se reconstruye el sistema.
🔸 Zona 4 - Alta madurez de la cultura de calidad y un SGC conforme con los requisitos
Esta sin duda es la situación más difícil de auditar, porque todo parece "estar perfecto" y el auditado visualiza a la auditoría como “visitas rutinarias de compromiso”. En estos laboratorios vemos al personal involucrado en el SGC, documentos armonizados y que reflejan las actividades, registros completos y todo fluyendo con naturalidad.
✔ ¿Cómo aportar valor en estos casos?
Aquí debemos centrarnos como auditores en debatir con la alta dirección sobre expectativas del SGC y las estrategias para el cumplimiento de objetivos.