Buenas prácticas para preparar diluciones en el laboratorio

Por Laura Delissi

La necesidad de realizar diluciones ya sea de una muestra o de un estándar nace de buscar una concentración adecuada del analito de interés que nos permita su medición. 
A la hora de la preparación de las diluciones es importante tener en cuenta una serie de cuidados, que nos evitarán varios dolores de cabeza posteriores como ser:

  • Material volumétrico: matraces, pipetas y micropipetas utilizados en las diluciones deben poseer trazabilidad metrológica. Para ello es necesario utilizar material clase A y realizar de forma programada calibraciones y verificaciones intermedias.
  • Utilizar el material volumétrico adecuado: cuando se requiera utilizar una micropipeta recordar que el rango óptimo de trabajo en este tipo de instrumento se encuentra entre el 35 y el 100% del volumen nominal máximo. Esto ayudará a mejorar la precisión a la hora de la alícuota a tomar. Es así como una micropipeta con un volumen de 100 μl a 1000 μl, tendrá un rango óptimo de trabajo entre 350 y 1000 μl, por lo que si necesitamos tomar una alícuota de 200 μl para realizar una dilución, lo ideal sería utilizar una micropipeta que pueda operar con seguridad en un rango menor, por ejemplo de 20 μl a 200 μl.
  • Revisión de la preparación: es importante que se revise la forma de preparación de la dilución, ya que en ocasiones, cuando la balanza lo permita, preparar la dilución por gravimetría puede ser una buena alternativa y excelente solución. En estos casos, la balanza debe encontrarse calibrada.
  • Agitación adecuada: mezclar adecuadamente las soluciones (por ejemplo, agitando suavemente o vigorosamente según mencione la técnica) para asegurar una distribución uniforme del soluto y solvente.
  • El orden de los reactivos: siempre verificar si es necesario diluir agregando el soluto al solvente, o viceversa, para evitar reacciones indeseadas o errores en el volumen final.
  • Utilizar puntas de micropipeta limpias para cada muestra o estándar y nunca introducir la misma punta en diferentes soluciones.
  • Rotulado: de ser necesario almacenar las soluciones, rotular correctamente los recipientes con al menos la concentración y fecha de preparación, para evitar confusiones.
  • Los cálculos: revisar y entender los cálculos para la realización de la dilución ayuda a saber que material volumétrico utilizar y que recaudos tomar frente a la preparación.

Por todo lo que mencionamos, si tenemos cuidado al momento de la preparación de las diluciones evitaremos:

  • pérdida de tiempo teniendo que preparar nuevamente diluciones, generando demoras en otros procesos analíticos
  • gasto de muestra, lo que puede ser un problema cuando el volumen que se recibió es poco y no permite una buena representatividad para el análisis
  • utilización innecesario de material volumétrico, lo que hace que muchas veces no quede material disponible para otros ensayos